Google : una vez más, tocando las narices


Ya hace tiempo que la actitud de Google me tiene un poco harto. Aprovechando la masiva difusión de su plataforma (Gmail, Maps, Translate etc) en toda suerte de dispositivos y la hegemonía que ello les otorga, se dedican a decidir por los usuarios. Ya ni siquiera se preocupan en recoger opiniones, simplemente deciden las cosas según su visión de cómo deben ser (o de cómo les interesa que sean) y eso me molesta profundamente.

Un ejemplo claro de lo que digo es la decisión unilateral de discontinuar Google Reader, así, sin más. Para mi era una aplicación tremendamente útil que me permitía tener ordenadas de forma muy clara todas mis suscripciones a canales de noticias RSS y me ayudaba a pasar los ratos “muertos” mientras esperaba a las afueras de tiendas de ropa o zapaterías femeninas, por ejemplo  😉

Después de probar feedly, una aplicación compatible con Google Reader que se anunciaba como su “sustituta por excelencia”, decidí  buscar un agregador rss para mi teléfono Android ya que feedly -francamente- no me gustó nada. Al final me decidí por rssDemon, una aplicación que recomiendo por su sencillez de uso y no por eso menos completa en lo que a opciones se refiere.

Otro ejemplo de imposición googleliana lo representan esos molestos popups o avisos que surgen -una vez sí y otra también- tanto en mi portátil como en mi teléfono Android, solicitando “mi ubicación actual” para darme “información más precisa”. ¿información más precisa? querrán decir “publicidad más cercana” a ver si me tengo que creer que Google lo hace todo por mi bien…

Vamos con otra decisión reciente : ahora en vez de la bandeja de entrada normal, te añaden una suerte de categorías adicionales como la de “promociones” y la de “social”. En ese momento, determinados mensajes pasan a clasificarse automáticamente by the face en esas categorías. Sí, ya sé que esta opción es desactivable y puedo disfrutar de la bandeja de entrada “de toda la vida” pero -nuevamente- no me gusta que tomen la decisión por mi. Nadie se ha molestado en preguntarme si yo quiero esa nueva “clasificación”.

Pero la cosa no acaba aquí. El otro día, mientras probaba el pack de navegación anónima Tor, abrí Gmail en su navegador integrado y entré en una de mis cuentas de Google (la secundaria o low profile, que es la cuenta que utilizo para suscribirme a todos los foros, blogs y webs que suelen requerir suscripción). Pues bien, Google “detectó que estaba accediendo a mi cuenta desde una ubicación no habitual” : normal, la red Tor me había proporcionado un rango IP correspondiente a Dinamarca…

Lo siguiente que hizo Gmail es solicitar mi número de móvil para “verificar mi identidad”, dato que no me dio la gana de facilitar en ese momento (aunque era consciente de que Google ya disponía de él). Durante el siguiente acceso a mi cuenta, esta vez sin utilizar la red Tor y disponiendo por tanto de una IP española, Google me forzó a cambiar la contraseña. Nuevamente esto no es que esté mal en sí mismo, especialmente si estuviéramos ante un caso real de robo de cuenta. El problema lo tuve cuando, después de responder el enésimo “popup” diciendo que efectivamente fui yo quien accedió en el intento “sospechoso” anterior, GMail me impidió volver a utilizar mi contraseña anterior… ¿Cómo? ¿WTF? -pensé para mis adentros-.

Como mucha gente -y especialmente usuarios profesionales- utilizo un conjunto limitado de contraseñas, de diferentes niveles de dificultad (en cuanto a crackeo por fuerza bruta se refiere) y me molestó muchísimo no poder volver a utilizar la que tenía. La decisión -un poco sanguínea tal vez- fue dejar de utilizar mi cuenta secundaria de Google y sustiuirla por una de idéntico alias pero en el dominio Outlook.com (sí, ya sé que Microsoft no es precisamente un cordero degollado tampoco…). Activé la redirección de los mensajes de mi cuenta de Google hacia la nueva cuenta y fui cambiando la anterior en cuantos foros y portales pude recordar…

Esto son sólo unos ejemplos de hasta qué punto puede haber intromisión en nuestra vida y costumbres. Como usuarios aceptamos cierta falta de privacidad al considerar que nadie da “duros a cuatro pesetas”, de ahí los anuncios que aparecen en Gmail o en el buscador, que no son casuales y obedecen a búsquedas previas o patrones que han detectado sobre nuestro comportamiento… pero, ¿dónde está la frontera? ¿cuánta intromisión es aceptable?

Creo que, francamente, debería haber una legislación más clara y restrictiva al respecto. La permisividad actual hace que las grandes compañías aprovechen su enorme influencia para campar a sus anchas y decidir en función de sus intereses, aprovechando que los usuarios no pueden prescindir de determinados servicios como el de correo electrónico.

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4 pensamientos en “Google : una vez más, tocando las narices

  1. ojala mucha mas gente observara como tu, de que forma nos dirigen y manejan las grandes compañías de las que usamos cotidianamente sus productos . Nos respetarian mas.

  2. ya se que me vais a lapidar por mi comentario… pero por un servicio gratuito no puedes pretender tener el control al 100% de lo que te suministran. Otra cosa fuese que rompiesen una relación contractual de forma unilateral habiendo habido un previo acuerdo suscrito por ambas partes que reflejase claramente los limites de uso y aceptación… algo que aceptamos de forma automática muchas veces y en donde seguramente se informa que el servicio puede ser modificado a su libre albedrío.
    Conclusión, no son duros a tres pesetas… es simplemente aceptar que si no pagas y no te gusta, simplemente cambia de proveedor. La legislación ya es suficientemente clara en estos aspectos.

    • Aquí hay una cosa que se te pasa por alto : aunque el servicio parezca gratuito, simplemente no lo es. Ídem para el caso Whatsapp, por ejemplo. Toda la información de los contactos de tu teléfono (contactos de Google/Gmail) está en la nube y Google tiene acceso a ella en cualquier instante. Sabe quiénes son tus contactos, cuál es su teléfono (y direcciones de correo) y en muchos casos dónde viven y a qué se dedican. También puede saber dónde está tu teléfono Android y ofrecerte productos en función de tu ubicación física…

      O sea, Google puede utilizar toda esa información para campañas de márqueting dirigidas y cosas menos lucrativas, como simplemente espiarte para su propio interés o facilitar datos al gobierno de USA, por ejemplo. Toda esta información y lo que pueden conseguir con ella, ¿en cuánto está valorada?

      • Es sencillo … no uses sus productos si no quieres “regalarles” esa información. Yo simplemente, me da igual que hacen con esa información, pues de momento no creo que la NSA tenga mucho interés en mi persona. Y repito, está legislado y quedan claros los límites del servicio en sus condiciones de uso.
        Un abrazo,

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